Es alarmante el crecimiento de cirugías estéticas en todo el país. Y se registra un aumento mayor de menores de 15 años que desean hacerse alguna intervención de éste tipo.
Nos enfrentamos a una sociedad que tiene un modelo de mujer impuesto. Un estándar que genera fuerte exclusión a mujeres que no entran en esos lineamientos.
Lo que se genera es una situación alarmante. Cada vez son mayores las intervenciones estéticas, y aún más preocupante, el crecimiento de adolescentes de 15 años que se someten a éste tipo de intervención. Todo para verse bien ante los ojos de los hombres, para ser aceptadas, para sentirse incluidas.
No son malas las cirugías estéticas, pero estamos hablando de jóvenes (niñas) en pleno desarrollo físico y psíquico. Y aquí entran en juego varios responsables; pero fundamentalmente los padres que autorizan la operación.
Los especialistas sostienen que muchas de las chicas que desean pasar por el quirófano, aún no han cumplido con su desarrollo físico, por lo que habría que esperar dos o tres años. Y a nivel psíquico hay dos tipos de pacientes: aquellas que han madurado mental y sexualmente y aquellas no.
Hace un par de semanas la sociedad se vio convulsionada. Un boliche promocionaba un sorteo. El premio mayor era una cirugía con todos los gastos incluidos.
Algunos medios informan que discotecas y clínicas tienen convenios. La parte negativa de ésta situación no es solo fomentar a la distorsionada visión estética que impone la sociedad, sino también, que muchas de éstas clínicas no están adaptadas y habilitadas para intervenciones de semejante magnitud.
No nos damos cuenta que por querer pertenecer a un grupo social o simplemente agradar a los demás, arriesgamos la propia vida sometiéndonos a cirugías en clínicas que no son las adecuadas, o simplemente a operaciones innecesarias ya que una niña de 15 años está en pleno desarrollo físico.
Si ahondamos más vemos que se realiza una matanza a la conciencia, ¿por qué? Porque se están matando los valores morales, se los deja de lado, se los enajena, son algo extraño al hombre. Y no nos damos cuenta que esta búsqueda de mejorar el aspecto físico (cuando no se trata de malformaciones por accidentes u otras) genera, en definitiva, un fiel reflejo de lo que es la sociedad. Es un espejo que nos devuelve la imagen de lo que hoy es la sociedad.
Es una pandemia generaliza, porque es algo que no sólo ocurre en Argentina, sino que a nivel global está sucediendo. Y ésta pandemia ataca a: los valores sociales y al modo de vida; y termina dando por resultado una cultura artificial que es impropia a la esencia humana. Si los individuos se fijan únicamente en algo que es superfluo, en algo totalmente artificial, ¿en qué se sustenta la sociedad? Se basa en sujetos frívolos, que buscan identidad, integración en algo que es totalmente vacío y carente de esencia.