TELEVISIÓN COMPROMETIDA

Un programa, una serie que a pesar de los obstáculos y contratiempos, apostó al compromiso social. A difundir y tratar un tema tan duro e impactante como el de la trata de personas.

 

En la realidad televisiva que vivimos es difícil encontrar programas televisivos que se comprometan con la realidad social.

No es el caso de “Vidas Robadas”, una telenovela que fue inspirada en un hecho real. El caso de María de los Angeles Verón (www.casoveron.org.ar).

La serie comenzó en Marzo de 2008 y tuvo momentos buenos y malos. En los inicios comenzó con 22 puntos de rating, pero al comenzar el programa de Macelo Tinelli por canal 13, su puntuación no alcanzaba a los 13 puntos. A pesar de los malos augurios, de querer levantar la serie, la tira siguió para terminar con un promedio de 17 puntos.

El tema elegido por la saga fue el de la trata, explotación y abuso de personas. Según declaraciones de Facundo Arana en una entrevista realizada por Susana Giménez, aseguró que lo que se mostraba era solo el 10% de la realidad.

Aún así, el programa, no dejó de ser impactante, y de hacer consiente a la sociedad de una realidad no muy difundida por los medios. Por éste motivo fue reconocida por varias empresas e instituciones por su interés social y cultural y reconocida con el premio Fundación Alicia Moreau de Justo 2008.

La trata de personas es un hecho lamentable, una realidad que nos toca a todos.

La novela rescató ésta importancia, a pesar de tener partes muy ficcionalizadas (por ejemplo, el capítulo final), y con ello logró que la sociedad tomara conocimiento de lo que acontece.

Rescato las palabras de los distintos actores, que me parece son importantes no dejarlas pasar “es hora de que nos comprometamos, que denunciemos, no pueden haber más chicas Verón, más chicas Julianas (refiriéndose a un personaje de la saga)”.

En un momento de crisis social, que parezcan éstas series da una esperanza. Desde los medios se puede hacer tomar conciencia de distintas problemáticas y a partir de ello, promover a la acción como ciudadanos. No quedarnos en la ventana mirando lo que le sucede al otro, más bien, ir en su ayuda.

SOCIEDAD ESTÉTICA.

Es alarmante el crecimiento de cirugías estéticas en todo el país. Y se registra un aumento mayor de menores de 15 años que desean hacerse alguna intervención de éste tipo.

 

Nos enfrentamos a una sociedad que tiene un modelo de mujer impuesto. Un estándar que genera fuerte exclusión a mujeres que no entran en esos lineamientos.

Lo que se genera es una situación alarmante. Cada vez son mayores las intervenciones estéticas, y aún más preocupante, el crecimiento de adolescentes de 15 años que se someten a éste tipo de intervención. Todo para verse bien ante los ojos de los hombres, para ser aceptadas, para sentirse incluidas. 

No son malas las cirugías estéticas, pero estamos hablando de jóvenes (niñas) en pleno desarrollo físico y psíquico. Y aquí entran en juego varios responsables; pero fundamentalmente los padres que autorizan la operación.

Los especialistas sostienen que muchas de las chicas que desean pasar por el quirófano, aún no han cumplido con su desarrollo físico, por lo que habría que esperar dos o tres años. Y a nivel psíquico hay dos tipos de pacientes: aquellas que han madurado mental y sexualmente y aquellas no.

Hace un par de semanas la sociedad se vio convulsionada. Un boliche promocionaba un sorteo. El premio mayor era una cirugía con todos los gastos incluidos.

Algunos medios informan que discotecas y clínicas tienen convenios. La parte negativa de ésta situación no es solo fomentar a la distorsionada visión estética que impone la sociedad, sino también, que muchas de éstas clínicas no están adaptadas y habilitadas para intervenciones de semejante magnitud.

No nos damos cuenta que por querer pertenecer a un grupo social o simplemente agradar a los demás, arriesgamos la propia vida sometiéndonos a cirugías en clínicas que no son las adecuadas, o simplemente a operaciones innecesarias ya que una niña de 15 años está en pleno desarrollo físico.

Si ahondamos más vemos que se realiza una matanza a la conciencia, ¿por qué? Porque se están matando  los valores morales, se los deja de lado, se los enajena, son algo extraño al hombre. Y no nos damos cuenta que esta búsqueda de mejorar el aspecto físico (cuando no se trata de malformaciones por accidentes u otras) genera, en definitiva, un fiel reflejo de lo que es la sociedad. Es un espejo que nos devuelve la imagen de lo que hoy es la sociedad.

Es una pandemia generaliza, porque es algo que no sólo ocurre en Argentina, sino que a nivel global está sucediendo. Y ésta pandemia ataca a: los valores sociales y al modo de vida; y termina dando por resultado una cultura artificial que es impropia a la esencia humana. Si los individuos se fijan únicamente en algo que es superfluo, en algo totalmente artificial, ¿en qué se sustenta la sociedad? Se basa en sujetos frívolos, que buscan identidad, integración en algo que es totalmente vacío y carente de esencia. 

¿NUEVAS TECNOLOGÍAS = NUEVAS TRIBUS?

Las nuevas tecnologías han reemplazado la comunicación cara a cara. Estas formas de comunicación generan las nuevas tribus urbanas donde se esconden profundas ideologías y esteticismos.

 

En las últimas décadas el desarrollo tecnológico ha sido abrumador.

El adelanto del chat, el blog, el flog entre muchos otros, en un período de tres años ha tenido un crecimiento abrupto. Con ello también las nuevas formas de comunicación.

La interacción cara a cara ha sido reemplaza por la comunicación con ordenadores (computadoras).

En las sociedades encontramos jóvenes que han nacido con éstas nuevas tecnologías y que forman parte de su vida diaria y social.

Sin embargo se está gestando un nuevo fenómeno: las tribus urbanas. Son jóvenes, adolescentes en busca de una identidad. Las relaciones entre ellos comienzan en los flog, en los chats, en un mundo virtual; se encuentran con jóvenes que tienen una ideología semejante y una estética, chicos que también están en busca de una identidad. ¿Por qué entre ellos? Porque está ausente la figura adulta. No tienen un modelo que los guíe, que ayude a esa construcción de la identidad. La familia se ve degradada, tenemos hogares fragmentados donde la interacción entre los miembros (en la gran mayoría) es nula.

¿Qué sucede? Un joven que entabla relación con personas en su situación hace que se sienta identificado y se sume a esa tribu. Cuando esta relación con el grupo se afianza tenemos una consecuencia directa: la violencia. El rechazo hacia tribus diferentes es cada vez más fuerte.

Es común ver en los noticieros hechos de violencia entre grupos. Estos choques son buscados e intencionados; se citan en un lugar y hora determinada para llevar acabo dicho acto. ¿Por qué? Porque no hay una autoridad que los guíe y los controle. No hay contención familiar. Estamos hablando de jóvenes que se manejan de acuerdo a una ideología de una subcultura determinada, pero que buscan una identidad en su par, el cual está en la misma situación.

También encontramos dentro de estas tribus urbanas hechos de marginación. Dentro de estos grupos están los Poseur, son jóvenes que usan la estética de una tribu pero olvidan la ideología del movimiento, dando por resultado el desprecio y la marginación de la tribu a la que intentan asemejarse.

El fenómeno de estas nuevas subculturas es un hecho complejo y preocupante. El uso de la tecnología, de ese mundo virtual que es Internet no es malo, en su justa medida. ¿Qué sucede cuando se abusa de ello, cuando no hay control? Los jóvenes dejan actividades como el estudio y dedican más tiempo de lo recomendado frente a una pantalla, que sin duda afectará no solo a su vida social sino también a su salud.

Es hora de ver qué sucede con los adultos que tienen que actuar como modelos. Hay que revisar el seno familiar, la comunicación en los hogares.

Nada es malo en su justa medida. 

Infierno en el paraíso

El aire era cálido. La inmensidad de las sierras transmitía armonía.

Pronto esa armonía se vio interrumpida. A lo lejos una línea de inmensas llamas aparecía. Amenazantes y destructivas, nada dejaban a su paso.

Camiones de bomberos hacían sonar su sirena. Declarando batalla.

Habitantes salieron corriendo de sus casas, con esperanza en sus ojos al ver a los bomberos llegar.

Instantes después bomberos y pobladores dieron guerra codo a codo a las llamas.

Las horas transcurrían y parecían ganar las llamas.

-         No podemos penetrar, el monte está muy cerrado.

Con desesperación en su voz y angustia en sus ojos, el bombero apenas pudo terminar la frase.

A lo lejos un estrepitoso ruido se sintió. Todos miraron al cielo. Dos aviones hidrantes llegaron, uniéndose a la batalla. Cascadas de agua caían sobre el fuego, pero este se resistía a extinguirse.

El crepúsculo calló sobre el lugar. Las aeronaves debieron retirarse. La batalla continuó toda la noche.

Julia era una vecina que vivía allí. El fuego estaba a unos metros de su casa. Unió sus fuerzas a la de los bomberos. Las llamas avanzaban. El humo no dejaba respirar. La piel parecía quemarse con el ardor del aire. Nada se pudo hacer, en unas pocas horas la humilde casa fue devorada por las llamas.

Julia calló de rodillas al piso, llorando por la pérdida de lo que le había costado conseguir en todo una vida. Un bombero la contenía. Pero no se rindió, siguió dando lucha al fuego.

Pasados dos días el incendio perdió la guerra. Bomberos y pobladores saltaron de alegría al sentir las pequeñas gotas de lluvia que caían del cielo.

 

http://www.youtube.com/watch?v=IX35nh7HDVo

Sociedad en agonía

Eran las dos de la tarde. El aire estaba frío, tanto que quemaba la piel.

La vereda de Vélez Sarsfield y Caseros estaba abarrotada de gente. Se presentía que algo iba a suceder.

Tres chicas caminaban, cuando su transitar se tornó una pesadilla. Un joven alto, de tez blanca pasó corriendo y a una de ellas le robó su cadena de oro.

Sus amigas lo persiguieron dos cuadras, pidiendo a los hombres que allí se encontraban que lo detuvieran. Todos se detuvieron y miraron, más nadie hizo nada.

¿Qué le sucede a nuestra sociedad? Estamos en una época de cambio, de cambio para mal. Miles de personas caminando por las veredas y sin embargo tan solos. Si algo le ocurre al de al lado… simplemente seguimos nuestro rumbo, no miramos para no tener problemas. Pero ¿Qué ocurre cuando nos toca padecerlo en carne propia? Parece que el mundo se termina; gritamos, pedimos ayuda. ¿Ayuda a quién? Vemos a las personas paradas pero más que personas parecen estatuas, inmóviles, sin oídos, sin voz… sin rostro.

Le echamos la culpa a la policía, al gobierno, ¿y nosotros? ¿No tenemos responsabilidad?

Los medios de comunicación, día tras días anuncian la delincuencia que se padece en las calles. Denuncian. ¿Qué hacemos al respecto? ¿Qué pensamos? ¿Qué sentimos?

Nos toca vivir una situación política, económica y social que favorecen a la delincuencia. Pero esto seguirá así, agonizante, mientras no nos involucremos, no participemos. La sociedad seguirá en agonía mientras nosotros miremos a un costado, no escuchemos, no ayudemos. Aún se puede hacer algo, es tiempo de hacerlo, antes de que la agonía se torne en muerte.

Vieje de riesgo

 

Eran las 12: 30 del medio día. Hacía un calor sofocante. La parada de colectivo estaba llena. Alrededor de 30 personas se encontraban esperando el colectivo que iba con destino a Córdoba.

El ómnibus ya tenía una demora de 30 minutos.

Algunas personas bajaban a la calle a ver si venía el transporte, otros consultaban sus relojes impacientes.

Pasados otros 5 minutos el coche 33 de la empresa Intercórdoba llegó a la parada.

Se armó una fila para subir.

Cada persona que ascendía le reclamaba al chofer la demora.

El conductor de muy mal humor respondía que era el tránsito.

El colectivo emprendió el viaje.

La velocidad a la que conducía era muy elevada.

Por la demora sufrida, el ómnibus no respetaba semáforos y pasaba a otros colectivos por rutas muy angostas. Al parecer al chofer no le importaba la seguridad de sus pasajeros, solo recuperar el tiempo perdido.

Las personas que iban paradas hacían lo posible para sujetarse y no caer. Aquellas que iban sentadas reflejaban en su mirada un profundo temor.

El timbre para el descenso sonó uno vez. La frenada fue tan brusca que una señora que iba sujeta a un asciendo, no pudo sostenerse y calló sobre su hombro en el pasillo. Otro pasajero la ayudó a incorporarse.

Una señora, que iba sentada en uno de los primero asientos se acercó al chofer para pedirle que disminuyera la velocidad y pedirle que no subieran más pasajeros. El chofer molesto dijo que si no llegaba a horario le descontarían del sueldo el tiempo perdido y que pasajeros tenia que hacer subir lo mismo.

En el colectivo no entraban más personas, las escaleras de ingreso y de descenso iban llenas. La situación parecía provocar un desenlace fatal.

En la calle Rafael Nuñez ocurrió lo que era de esperarse, el colectivo chocó.

No hubo heridos de gravedad, el choque fue leve ya que se produjo mientras el transporte se encontraba detenido cuando un auto lo chocó por detrás.

Los pasajeros esperaron 10 minutos hasta que llegó el otro colectivo que continuaría con el viaje.

Una madre ejemplar

Era una noche fría. Un baldío oscuro en La Plata parecía estar tranquilo.

Una adolescente de catorce años de edad rompió la armonía de la noche estrellada.

Allí, en aquel baldío, dio a luz a una niña. La adolecente luego del parto huyó del lugar, dejando a la niña a la intemperie.

El lugar estaba oscuro y solitario. Iluminado tenuemente por la luz de la luna.  

 Cerca del baldío había una humilde casa. Allí se encontraba una casilla, donde “China” hacía unas horas había dado a luz a sus cachorros.

Al sentir los llantos de la niña, China salió y la agarró como a un cachorro más. La llevó junto a sus crías y allí la cobijó para que no tomara frío.

Algunos científicos sostienen que ese acto realizado por China se debe a un instinto materno, ya que acababa de tener a sus cachorros. Otros sostienen que se debe a que los perros son muy sociables.

Pasadas unas horas el dueño de casa advirtió algo raro y se acercó a la casilla donde estaba China.

Allí pudo ver a la beba. Con gran asombro en su rostro, intentó retirar a la niña de allí. La perra comenzó a ladrar, se puso nerviosa y no permitió que su dueño se acercara.

El hombre, ante la imposibilidad de recuperar a la beba, llamó a la policía.

Así, efectivos de la policía, llevaron a la recién nacida al hospital donde se recupera favorablemente. 

Cosmos

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Los invito a recorrer un espacio para ver parte de la relidad y también, por qué no, distraerse un poco de los problemas. A través de imágenes de paisajes y algunos escritos.

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